Llegamos al punto en el que explotamos, algo que nos dice que «hasta aquí», que ya no podemos sufrir más …

Comienza la búsqueda: libros, charlas, conferencias, terapias, talleres, encuentros … Y llegamos al punto en el que algo nos dice «hasta aquí», esto es una locura sin orden, estamos infinitamente más perdidos que antes …

Decidimos entonces dar una oportunidad a eso que tantas veces hemos leído, visto, oído: el corazón, la intuición; esos «lugares» de donde viene lo que de verdad «es».

Y algo nos pide alejarnos de lo vivido cuando no entendíamos nada; tanto, que caemos en el «error» opuesto: querer estar bien, siempre, porque ya hemos dado con la forma de hacerlo.

Nos cuentan que todo viene del Amor a nosotros mismos, que no se puede dar Amor si no tenemos Amor. Una verdad con mayúsculas.

Amémonos, pues, en esa búsqueda nuestra, comenzando por comprender que no, no es posible estar «bien» cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día … Abracemos, precisamente desde ese Amor Propio, los momentos en los que no estamos «bien». Porque esos momentos forman también parte de esta Vida en la que cambiamos, crecemos, nos perdemos, volvemos a encontrarnos …

Escrito en un día de tormenta. Bendita tormenta.

Los cimientos de la fuerza de mañana.

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