Comencé mis “acompañamientos” allá por octubre de 2018. Sentí que podía, sentí que debía, que era definitivamente mi propósito.

Y me encontré contigo: perdida, confusa, agitada. En medio de una crisis de pareja, sin la menor idea de qué hacer. Y se produjo el milagro de siempre: todo fluyó, nuestras conversaciones comenzaron a inspirarte, tu sufrimiento fue diluyéndose, la claridad fue aumentando, y fue instalándose en todo.

Hasta que aquel día recibí aquel mensaje tuyo: “estoy a punto de tomar la decisión más importante de mi vida, sobre la relación más importante que nunca he tenido, y no entiendo nada, porque me siento en Paz”. Mi respuesta me salió del Alma, no pensé, porque SUPE lo que acababa de suceder: “bienvenida, …, acabas de despertar”.

SUPE que estaba siendo testigo directo, privilegiado, del paso más importante que nadie pueda dar en su camino por esta Vida: dejar de mirar fuera, dejar de responsabilizar -o incluso culpar- siempre a los demás por las emociones propias, por las acciones propias, para mirar hacia adentro, hacia esa profundidad que tanto puede asustar.

Y diste el primer paso, el más importante, reconocer que somos dueños de nuestras vidas, que somos libres de tomarnos lo que sucede de mil formas distintas, que tenemos mucha más libertad de la que creemos para salir adelante centrándonos en lo que nosotros debemos cambiar, sin la excusa infinita de apuntar a los demás con el dedo, y justificar nuestro sufrimiento con sus acciones.

Diste ese paso, querida amiga, y no te quedaste ahí; ahora, como suelo decirte, “me adelantas por la derecha”. Ya sabes que estás en un maravilloso camino sin retorno. Te veo avanzar, y me deslumbras, porque eres mi recordatorio perfecto: yo debo aplicarme todo lo dicho a mí mismo, todos los días.

La Vida me puso a tu alcance en ese momento, y tú decidiste confiar en mí para salir de donde estabas. Yo, simplemente, compartí, y tuve el privilegio de ver cómo te sentiste inspirada, y cómo comenzaste a volar.

Gracias por elegirme, me siento profundamente honrado por haber estado y por seguir estando ahí.

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